Lleida comarca de la Segarra: Guissona. Hacia ya tiempo que por motivos de trabajo la había visitado, concretamente el Grup Alimentari Guissona.
Siempre me había fijado en el área ubicada a la entrada del pueblo donde se encuentra un supermercado, un buffet, un lavado de coches y una gasolinera. Me habían hablado de su buffet, que merecía la pena conocer por su calidad precio. Hoy, un día muy caluroso de agosto, tenía esta oportunidad.
Como me habían ya advertido por las condiciones mencionadas, poder acceder por la gran afluencia de personas que lo visita, podría estar muy complicado. Aun así entramos y efectivamente aquello era inmenso. Frente al buffet convencional, en este, todos los productos cárnicos (frescos) no estaban cocinados y para ello se debía acceder a las diferentes planchas donde proceder a preparar este tipo de alimentos.
Una vez ubicados me dirigí hacía una de esas planchas en las que podían cocinar unas seis personas (individualmente) donde se debe esperar su turno. Con mi plato (más bien dos platos completos merecía la pena la experiencia) me puse junto a una persona mayor creo de unos 75 años que me llamo la atención por la forma ordenada y la distribución de la carne en la plancha.
Frente al resto de los que estaban en su misma situación cocinando en el resto de planchas, esta persona se movía y actuaba de forma diferente, en su plancha las piezas de carne destacaban del resto no solamente por el orden y distribución antes mencionado, sino por como esta persona se desenvolvía, donde parecía mimar a cada pieza y estas se lo iban agradeciendo mediante su color y apariencia.
ISIDORO ¿que pasa? ¿como va?. Te estamos esperando, todo está ya preparado.
El contesto: ¡Paciencia!, que todo tiene su tiempo y que, a mi edad, las prisas no son buenas.
En ese momento y con la pretensión de no pecar de imprudente ni maleducado me permití la confianza de dirigirme a él llamándole por su nombre. Le comente que me estaba dando envidia, que me dejaba el listón muy alto en cuanto al nivel que iba adquiriendo todas las piezas de su plancha. Que tenía toda la pinta de ser un buen cocinero y un experto en estos temas, frente a lo incompetente que yo me consideraba en el arte culinario.
Se giro y se dirigió hacía mí con un gesto de amable y característico de una persona de su edad. Me confirmo que efectivamente le gustaba la cocina, que su especialidad eran los arroces y que en su casa siempre que podía aprovechaba para cocinar, desgraciadamente en muy pocas ocasiones lo había podido realizar. Me comento que por su trabajo de chofer (transportista), todo el día en carretera de sol a sol difícilmente pudo compatibilizar la vida personal con la vida profesional (hoy en día objetivo muy valorado de la actual sociedad).
Me indico que su caso y como el de la mayor parte de su generación su vida fue trabajo y más trabajo, al principio en el duro día a día del campo y después, tras un gran esfuerzo, la carretera con intensas jornadas de horas y kilómetros en la cabina de un camión.
Por ello ahora ya jubilado y en alusión a la conversación anterior (era su señora), quería disfrutar y aprovechar todas aquellos momentos concretamente culinarios de cualquier magnitud (ya sea una simple plancha o plato más elaborado) dándoles los tiempos y dedicación que a su criterio merecían.
Me llamo la atención esta situación, donde una conversación breve he improvisada respecto a como poner y cocinar unas piezas en una plancha tenía su explicación. Merecía la pena esta experiencia y por ello quise aprovechar la oportunidad de poder continuar conversando con Isidoro.
Sobretodo como aspectos tan distintos y diferentes de la vida de una persona (hechos, momentos), justificaban y daban sentido a determinadas acciones.
Sobretodo como aspectos tan distintos y diferentes de la vida de una persona (hechos, momentos), justificaban y daban sentido a determinadas acciones.
Así se lo traslade y su contestación fue de lo más simple y coherente. No le daba importancia ya que para él, actualmente, era habitual proceder de esta forma en cuanto a invertir tiempo y dedicación a todo aquello en lo que podía disfrutar.
Su vida había sido muy dura y no quería entrar al detalle, al final se consideraba y quería ser feliz y por ello reaccionaba de esta manera. Valoraba el tiempo como un factor clave, que la mayor parte de las personas no son capaces de adminístralo y manejarlo correctamente, él se había propuesto aprovecharlo al máximo y disfrutar cada momento.
Llego el momento en que Isidoro consideró que su plancha ya estaba hecha (efectivamente su bandeja daba envidia) y se despidió de mí, le agradecí el tiempo dedicado y le manifesté que con toda seguridad, a partir de este momento, mi punto vista sobre como hacer carne a la plancha había cambiado.
Sonrío y me dio la mano, gracias Isidoro por tu tiempo y por tu amabilidad.
“En las culturas milenarias de oriente las personas de la tercera edad son valoradas por su grandiosa sabiduría acumulada durante muchos años, los jóvenes recurren a ellos para pedir consejos y para aprender los valores”

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